“El Predicador Eléctrico”, por Alfa

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Fecha de publicación: 27/05/15

Fecha de presentación: 05/06/15 Galileo Galilei (Madrid)

Situación en la SGAE a día de hoy

Como en todas las guerras, los que hoy se enfrentan fueron aliados antes, y lo que antes no importó demasiado es ahora el principal motivo de discordia. El final de las guerras fratricidas es siempre el mismo, se queda tanta gente por el camino que nadie puede celebrar la victoria… así, la verdadera victoria es para quien ha de sacar riqueza de la desgracia ajena sin exponer nada de su patrimonio…, aquí, las televisiones, las empresas de software y telefonía, los señores feudales…. sobornarán a unos pocos para que estos pocos se encarguen de convencer a otros pocos de que el resto de los que quedan están en realidad contra ellos…

Según me contó un vejete argentino una vez, un hombre decidió hacer un experimento social en su granja de cerdos. Aquel tipo tenía un buen puñado de cerdos y un enorme prado donde cada mañana dejaba la comida de los chanchos. Cada mañana los animales corrían desde las pocilgas hasta el montón de comida. En la carrera se mordían los unos a los otros, se pegaban patadas para llegar antes al papeo que su congéneres, discutían, gritaban, y los más fuertes se revolcaban en los restos del rancho embadurnándose la piel con mondas de patata, pienso, barro y todas las inmundicias resultantes de la riña.

Un buen día aquel hombre levantó una cerca circular entre los cerdos y la comida. Cuando se abrieron las puertas de las pocilgas los bichos iniciaron su carrera como siempre, se abrieron paso los unos entre los otros a codazos y gruñidos, pero inesperadamente se tropezaron con la cerca que les impedía llegar al alimento. Su primera reacción fue la de atacarse los unos a los otros con más saña, hasta que comprendieron que esa no sería la solución… entonces pasó algo milagroso… decidieron trabajar juntos… los cerdos más fuertes se arrimaron a la cerca, los medianos se subieron a lomos de los grandes, haciendo una pirámide, y los menos pesados treparon por la melé hasta saltar la cerca… Cuando los primeros cerdos saltaron la cerca sucedió el segundo milagro… porque a pesar de estar hambrientos, no corrieron hacia la comida… ¡se dieron la vuelta para impedir que más cerdos saltasen dentro de la valla!

-¿Entonces?, ¿Qué pasó allí?, ¿Quien tuvo la culpa? ¿El granjero, los cerdos pequeños, los grandes que antes le quitaban la comida a los pequeños?… ¿Cuál es el final de la historia?- le pregunté al viejo.

El anciano, que era un viejo anarquista de la F.O.R.A, me respondió:
– La culpa es de los cerdos, que se rebajaron a ser cerdos para que el hombre les llenase el buche…

Alfa

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