La inopia

spiderman-alfa

Os pego aquí un artículo súper interesante publicado en Rockdelux con el sugerente título de Músicos Españoles, La Apatía Política.

 

El nombre del artículo deja muy claro lo que nos vamos a encontrar dentro, pero lo que realmente sorprende es el estilo del autor. Está enfadado, quiere que todo el mundo sepa que está enfadado, y como quiera que escribe en una revista de música, dirige su enfado hacia los músicos.

Desde mi punto de vista no dice ninguna tontería, se puede estar enfadado y tener razón, máxime cuando además, se tienen razones de sobra para estar enfadado.

Pero hay un “pero”…

… el mismo “pero” que sucede cuando uno pone la lupa sobre algo… solo se ve ese cachito que hay debajo de la lente, se ve muy grande, con todo lujo de detalles, pero solo se ve ese cachito…

Conste que no escribo esto para tratar de defenderme (en lo que me toca), pero el asunto da pie a compartir una reflexión al respecto, es jugoso… y además el artículo tiene leña suficiente para responder, es justo, lo peor que le podría pasar a alguien que escribe algo así, es que nadie diga ni mu…

El autor se llama Miguel Ángel Landete, en lo sucesivo Miguel.

El enfado de Miguel se basa, desde mi punto de vista, en el axioma de que la música es poderosa, por eso los músicos también lo son… que una canción puede hacer que la gente se conecte, o reflexione… que actué…

… como quiera que los músicos manejan este gran poder, deben hacerse cargo de la gran responsabilidad que conlleva (…esto es del tío de Spiderman…)

Miguel dice que los músicos españoles no lo están haciendo, además su falta de acción, no solo supone una omisión de su responsabilidad como músico, además no ayuda, y no solo eso, molesta… es como si Spiderman volviese la cara ante las injusticias y solo se dedicase a ir por los baretos bebiendo por la sordi, follándose a las novias de los demás y tirándose el moco de que es el Spiderman… ciertamente uno pensaría ¡vaya mierda de superhéroe!…

Lo que pasa es que Spiderman no existe… es la síntesis representada en cómic de una proyección colectiva, o sea… una sociedad que se siente maltratada, falta de justicia y desamparada por los que realmente tendrían que hacer el trabajo de protegerlos, recurre a un personaje de ficción para solucionarlo ( … molaría hablar un poco más de esto… ¿o es que a nadie le parece raro que el alter ego justiciero cultural sea un pavo que va por ahí vestido con mallas, marcando paquete, disparando telas de araña y subiéndose por las paredes…? … pero no lo vamos a hacer…se nos iría demasiado tiempo en ello…)

Aunque, para mí, ahí está el quid de la cuestión…

¿Y si resulta que los músicos también son proyecciones de la mentalidad colectiva?

¿Y si resulta que los músicos solo tienen el poder que les da la gente?

La historia del rock ha sido así siempre… cuando la gente vivía en un estado de represión moral, todos juntos, proyectaron la imagen de un tipo que se contoneaba moviendo las caderas, como si estuviese jodiendo con una chica imaginaria… y pum!, nació un mito.

No me entendáis mal… Elvis tuvo su mérito el ello, pero lo único que hizo es darle a la gente lo que quería (… digo lo único, pero es un trabajo descomunal y solo al alcance de los genios…). Cuando la cosa se empezó a salir de madre, y demasiada gente pensó que Elvis era poderoso, el gobierno, le cortó el tupe, le disfrazó de milico y le puso a hacer películas propagandísticas sobre los grandes valores americanos… justo los mismos que el tejano había transgredido unos años antes para poner cachondas a las chicas de medio mundo…

Luego vino Robert Zimmerman y le dio una vuelta de tuerca al asunto.

Se hartó de decir en su mocedad que un músico cambiaría el mundo, que una canción salvaría el planeta… resumiendo, trasladó sus valores místicos judíos cotidianos al rock, lo que pasa es que el mesías, según él, ya no sería un pastor de cabras, ni un carpintero… sería un músico!

Por supuesto se refería a él mismo… pero cuando mil fulanos se mudaron a vivir al jardín de su casa a la espera de recibir instrucciones de cómo cambiar el mundo, se asustó.

No le culpo. No tiene que molar nada tener a un ejército de fumetas acampados delante del porche de casa, y menos si han venido a adorarte como uno al niño Jesús…

Bob resolvió dedicándose a las drogas y dejando las letras políticas de lado….

Otra vez los tiempos se aliaron con él. La peña ya estaba empezando a cansarse de sermones, la guerra de Vietnam había acabado, y los chavales solo querían colocarse y molar….

Hasta los Clash nadie volvería a intentar salvar el mundo desde el Billboard… ( si exceptuamos la bochornosa performance del Lennon neoyorkino)

Hay más ejemplos, pero creo que con esto es suficiente para apoyar mi argumentación, que se resume así:

Los músicos somos músicos. Solo eso, y todo eso.

Luego están los anhelos y las necesidades del público. Es él el que los encumbra hasta sitios inverosímiles donde parece que están llamados a jugar otros papeles, a parte de el de hacer música.

Así que por mi parte rechazo ese gran poder…

A lo que si me comprometo es a estar desde mi sitio.

La situación política es tan jodida que nos espera un trabajo descomunal para sacarla adelante. Los instrumentos de lucha tradicionales del pueblo están contaminados por la misma carcoma que las herramientas del poder. Los partidos políticos, los nuestros, y los sindicatos dan tanta vergüenza como los poderes contra los que se supone que pelean.

Definitivamente estamos solos…

Tendremos que inventar las nuevas formas de lucha, y a trabajar en eso me comprometo al cien por cien. A tratar de tener una opinión, a tratar de escuchar las de los otros, a llevar el asunto a todos los planos de mi vida, a mi casa, a mis amigos, y a mi música, y sobre todo a asistir a todas las movilizaciones, creo que esto es lo más importante. Habremos ganado cuando seamos más los que estemos en la calle que los que se quedan en casa, cuando no puedan ocultar por más tiempo que somos muchísimos, de hecho casi todos…

Por eso Miguel, comparto tu furia pero no tu enfoque.

Los músicos habremos de poner la banda sonora a lo que haya de venir; pero esta peli no va de unos músicos que se rebelan contra el poder establecido. Va de un pueblo que tiene que salir de la inopia o sucumbir a su propia incapacidad. Los músicos van en el carro, los periodistas también, pero ni una canción, ni un artículo, servirán de nada hasta que la gente no deje de proyectar la infame inopia en la que vivimos.

Un pensamiento sobre “La inopia”

  1. Un tema interesante…

    La verdad es que me irrita que se critique la falta de actitud de cambio en los músicos, cuando todos sabemos como funciona el cotarro de la industria musical, que obliga casi siempre a seguir unas pautas establecidas para lograr el éxito, y que deja sin alma a los músicos que deciden seguir este camino. En cambio, los músicos que prefieren conservar su alma, siguiendo caminos sin pautas comerciales, suelen quedar al margen, y sus actitudes mudas… sí, la inopia es evidente, y los ejemplos de Elvis, Dylan y The Clash, son clarísimos para hacerle ver a Miguel que el “poder” de los músicos emana de la propia Sociedad, y se cofigura en gran medida gracias a los medios de comunicación de masas.

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